sábado, 25 de julio de 2015

Relato-Reflexion - Hubo un dia que la muerte

Hubo un día en el que la muerte, hastiada tras milenios de labores, se dirigió hacia su siguiente destino. En un apartado bosquecito, en el que la luna brillaba de dia y el sol acunaba las noches, le esperaba su siguiente cliente.
En una casita en medio de ese bosque un anciano esperaba su cita marcada, esperaba el destino que se volvía inevitable, el único momento, la única vivencia, que a pesar de sus años no podía retrasar. Más no se hallaba solo en su vieja casita.
Este no era un lugar triste, amargado y deprimido lejano de la sociedad, como se encontraba la muerte en cada uno de sus trabajos, era un manantial de vida, de alegría, de sentimientos que surgía de todas y cada una de las personas que se encontraban en su interior.
La muerte no podía demorar más su cita, y con sus huesudos y largos dedos dio tres golpes a la puerta. Al instante, casi como si le estuviese esperando al lado de la puerta el anciano le abrió. En él no se lucía una triste y deprimente expresión, más bien una amplia y radiante sonrisa con la que invito a la muerte a entrar en su casa.
Una vez dentro, con una copa en la mano y rodeada de docenas de personas gritando, riendo y cantando su cliente le invitó a tomar algo. Cuando el anciano se sentó frente a su más ansiada invitada no pudo sino percatarse del semblante de su rostro.
-¿Qué te aflige, vieja amiga? ¿A qué viene esa cara tan larga?
-Siempre, allá donde voy, únicamente llevo tristeza. Nunca nadie me recibe con una sonrisa, como una vieja amiga. Todo son llantos y lamentos, incluso de quien en vida no les hablaba. En cambio aquí, todo es distinto.
-Ese es el error de nuestra sociedad. ¿Por qué tu visita debe entristecer a las personas? Como veras en mi casa no opinamos así. Para nosotros el cuento es distinto. La gente te ve como aquello que les arrebata la vida, la que limita su tiempo en este mundo. Pero yo nunca lo he visto así. Cuando pensaba en ti antes de este momento te veía como una amiga a la que tarde o temprano tendría que visitar, y con eso no hacia más que afianzar mis ganas de vivir.
<Cuando el miedo debilitaba mis decisiones pensaba en ti, en que cada segundo que pasaba te encontrabas más cerca, y que quería tener bellos recuerdos que contarte, por lo que debía decidirme sin temerle a nada. Tú nunca has sido la limitación de mi vida, has sido el cartel que me avisaba que debía vivirla. Por miedo a recibirte demasiado pronto nunca me callé lo que sentí, siempre exprese mis sentimientos. Llore cuando quería llorar, grité cuando quería gritar, reí cuando quería reír y amé cuando quería amar.  Con tu lejano recuerdo besaba todos los días a mi amada, poniendo pasión en cada uno de los besos, pues nunca sabia cual podía ser el último. Pensando en ti viví cada día como si fuese el ultimo disfrute de cada segundo con mis seres queridos, tome todas las copas que podía tomar con mis amigos, viví mil aventuras en forma de libro, viaje alrededor del mundo. Todo ello para tener bellas anécdotas que contarte.
<Mi vida tal vez no fue un rosario de aciertos. Tuve fallos, tropecé, me caí, me hundí en el fango de la desesperación, pero me levante. No podía dejar que tú, mi vieja y nueva amiga, me llevases en mis peores momentos. Si me llevabas que fuese cuando más he disfrutado. Porque para mí no eres el final, amiga mía, no eres el límite de mi vida, eres lo que me ha impulsado a vivir mi vida como quería, sin arrepentirme de nada y disfrutando de cada acierto y de cada error ¿Acaso no es en el fondo ese el sentido de la vida? No comprendo porque nos calentamos la cabeza con las típicas preguntas filosóficas como la del sentido de la vida, cuando la vida en realidad es un sinsentido, nada tiene lógica, y eso es lo bonito que nos podemos encontrar. La vida no existe para comprenderla, sino para vivirla, y en eso debo agradecerte amiga mía que me hayas impulsado a vivirla como quería.
<Al menos esa es mi opinión, la de un pobre anciano en su lecho de muerte, pero me he esforzado en inculcarlo en mis descendientes y allegados. No soy un iluso, sé que cuando salga contigo por esa puerta estarán tristes, pero del mismo modo que se eso se también que cuando piensen en mí no habrá lágrimas en sus ojos sino una sonrisa en sus labios, todo gracias a ti. Por tu lejano eco he conseguido alcanzar el verdadero significado de la vida, y no es el éxito al uso que nos venden. Es conseguir que la sonrisa sustituya a las lágrimas, conseguir que el final sea un principio, conseguir que el dolor sea alegría y que un funeral no sea un réquiem a la muerte, sino un templo de la vida.
Con estas palabras el anciano tendió su mano a su fría amiga, y mientras se encaminaban juntos a las puertas de la casita le iba contando el millar de anécdotas que tenía, el millar de aventuras que había vivido. Pues para ese anciano la vida era más simple de lo que pintaban, simplemente había que abrazar el miedo a la muerte, hacerle tu compañera y llevarlo contigo como recordatorio, pues para morir, primero debes de haber vivido
Solo debes recordar que a la muerte hay que temerla, pues supone el fin de las cosas, hay que respetarla, pues nos afecta a todos por igual, pero no hay que estar triste. La muerte no es más que un recordatorio, una muestra de que la vida, como todas las cosas buenas, tiene un final, y por tanto debes vivir cada segundo como si fuese el único, para que cuando mueras los llantos por tu pérdida se conviertan en las risas por tu vida. Y cuanto mayor sea la fiesta para celebrar el haberte conocido sabrás que has vivido una vida plena, no porque tengas dinero ni pertenencias, porque has llegado al corazón de la gente, porque tienes personas que te quieren, que celebran el haberte conocido.
Y a los que me conocen recordad mis palabras, cuando muera, como dijo el poeta “Ojala rodeado, enfermo y cansado”. Ojala tras una larga y prospera vida, pero en ese momento no quiero que lloréis porque me he ido, porque he muerto, alegraos porque había venido, porque había vivido.

José Carlos Ortega Díez (@Orteguilla25)

2 comentarios:

  1. Precioso,realmente precioso *-* A sido una historia maravillosa, envidio a ese viejo feliz,un ejemplo a seguir desde luego :) Sigue escribiendo así porque llegaras lejos,besitos.

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    1. Perdon por tardar en responder, muchas gracias, fue una de las primeras cosas que me decidi a escribir para el blog, pero llevaba mucho tiempo dandole vueltas, porque refleja lo que verdaderamente pienso sobre la muerte. besos

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