martes, 25 de agosto de 2015

Relato-Reflexión - Espíritu Libre

    La luna brilla en el cielo, está particularmente bella en esta ocasión. Refulge en la oscuridad seguida de su sequito de damas brillantes, iluminando tenuemente el firmamento nocturno.
            Oigo al primero de mis hermanos en la distancia, su voz se expande por el valle hasta donde alcanzan mis orejas y más allá. No tardo en responderle, dejando que mi aullido alcance a todo aquel que pueda oírme.
            No tardo en darme cuenta de que ando alga mal, mis sentidos me alertan de que el peligro se acerca. El primer estruendo rompe la quietud de la noche, como una piedra quebrando la calma del agua. Varios más siguen al primero, acabando con la paz de la llanura a la que llamo hogar.
            Debo saber que ha pasado, mis patas corren rápidas, impulsadas por el viento. Noto el viento acariciando mi pelaje y me dejo llevar por mis sentidos. Está oscuro pero no necesito luz, mis ojos ven en la oscuridad sin ningún problema. Percibo ese fatídico olor que trae la desgracia, con cada paso es más fuerte.
            Mi hermano corre hacía mí, su pelaje está tenso y crispado por la amenaza. No es necesario decir nada, se une a mi carrera y nos alejamos de allí. Sabemos que no estamos a salvo, las armas que portan los cazadores no son el único problema.
            Oigo sus ladridos tras nosotros, nada amigables y sin rastro de camaradería. Su mensaje es claro: quieren darnos caza porque así se lo han ordenado.
            Nunca entenderé porque los perros obedecen a los humanos, ¿cuál puede ser la razón que los motive a la sumisión voluntaria? Hubo un tiempo en el que sólo había lobos y así debió ser por siempre, pero mi raza disminuía cada vez más mientras la suya aumentaba. Debería considerarlos traidores, pero no podía hacerlo. Por mucho que nos cazaran aún quedaba algo de su antigua naturaleza lobuna en ellos, apenas un vestigio de lo que debió haber sido.
            No quiero pelear, pero no tendré otro remedio si los míos se ven amenazados. Soy un lobo, un espíritu libre que sigue su propio camino. No quiero hacer daño a nadie pero no dudaré en usar mis colmillos para defender la libertad que nos pertenece.

                                                                       Antonio Galindo López (@antoniogl_94)

lunes, 24 de agosto de 2015

Reflexión - Caminos

La vida es simple y llanamente un conjunto de caminos. Uno se dirige a la sabiduría, nos lo inculcan desde niños para poder estar preparados para lo que nos pueda deparar el futuro, un camino lleno de recodos oscuros donde se encuentra la verdad. Otro se dirige a la diversión, ese no hace falta que nos lo enseñen, desde que nacemos ya lo conocemos y lo abrazamos, hasta que somos demasiado mayores para recorrerlo, siendo un camino con muchas curvas pero siempre muy iluminado pudiendo compartirlo con todos nuestros amigos. Hay caminos que nos llevan a un buen trabajo, siendo los caminos más aburridos, sin ninguna variación recto hacia adelante, un camino solitario porque no debemos confiarnos, siempre habrá alguien que nos intente fastidiar y hacer que fracasemos.
Otro camino nos lleva al amor, ese camino únicamente se puede recorrer acompañado, de la mano de la persona amada de la que nunca nos separemos.
Existen muchos otros caminos, caminos que nos llevan a nuestros sueños, a nuestros anhelos, también caminos oscuros que nos separan del resto de personas para llevarnos junto a nuestra eterna compañera, la soledad.
Solamente las personas sabias sabrán escoger el camino que nos es más conveniente, pero seremos estúpidos si solamente escogemos un camino. Las únicas personas que verdaderamente vivirán son aquellas que consigan compaginar todos los caminos. Solo estas personas sabrán escoger el camino que los lleven a su destino.
Porque vivimos hasta cierto punto, equivocados, creemos que en la vida el objetivo es alcanzar el final de nuestro camino, que no es la muerte, sino un punto en el que ya no se puede avanzar más. Creemos que al llegar a ese punto ya no nos quedara nada más, que habremos alcanzado el final y por tanto la felicidad que tanto buscamos. Y ese es nuestro error.
La felicidad no está en el objetivo en sí, está en el camino, está en saber ir y venir por él. La felicidad esta en cada curva, en cada recodo, en cada vereda del camino que hemos escogido. La felicidad esta en las huellas que dejamos, si no las dejamos solos, si nuestras huellas van acompañadas por las de las personas que caminan con nosotros, que nos dan impulso.
La felicidad se encuentra en caminar por la vida, como si cada dia fuese especial, porque lo es. La felicidad esta en combinar el camino de la sabiduría, la diversión, el trabajo, pero también el de nuestros sueños, el del amor, unirlos todos en un único camino, pero no para alcanzar un destino, sino para caminar.
Porque la felicidad en la vida no está en alcanzar nuestros objetivos, ese puede ser el culmen, pero en realidad a la felicidad la encontramos en el camino. La encontramos caminando, sintiendo a nuestro lado a las personas que nos importan, la encontramos parándonos, acampando en mitad de nuestro camino, tumbarnos a dormir en él mirando las estrellas.
El único camino que debemos recorrer es aquel que nos haga verdaderamente felices.

José Carlos Ortega Díez (@Orteguilla25)

martes, 18 de agosto de 2015

Reflexion; El material del que se hacen los sueños

Todo en este mundo está hecho de algo, ya sean cosas fabricadas por los humanos o producto de la madre naturaleza. El hecho de que todo se construye y todo se destruye es un principio básico, nada es indestructible ni nada es imposible de crear. Creemos que podemos hacerlo, pero simplemente hay cosas que jamás podemos controlar. Una de ellas son los sueños. 
Existen diferentes clases de sueños. En mi opinión podemos clasificarlos en tres grupos: los sueños que proyectan nuestra mente mientras dormimos, los sueños que nos imponemos a nosotros mismos como objetivos y los sueños rotos. Puede parecer sencillo de explicar, ¿pero realmente lo es?
 Muchos han intentado explicar los sueños y hay una gran cantidad de interpretaciones sobre los mismos, sin ir más lejos tengo un libro bastante grueso sobre el tema en mi estantería. ¿Qué pienso yo? Para mí los sueños son algo más que un simple concepto, permitidme que os lo explique.
Los sueños, como bien he dicho al principio, no son una sola cosa constantes, inalterable, definida. No, cada persona tiene su propio sueño y jamás puede apropiarse del de otra. Pongamos un ejemplo: una persona altruista soñará con poder ayudar a los demás, mientras que una persona avariciosa soñará con enriquecerse sin límites.
Si entendéis esto os será más fácil comprender mi punto de vista. Para mí los sueños pueden dividirse en esos tres grupos por una cosa muy sencilla: cada uno tiene una naturaleza distinta. Por ejemplo comparar un sueño que tenemos al dormir con un sueño que queremos lograr es una locura, es más, dudo que alguien lo entendiera si tratarás de explicárselo y que hasta tú mismo llegarás a ver tu error; ya puestos mejor explico de que creo que está hecho cada tipo de sueño.
En primer lugar tenemos los sueños creados por nuestra mente o, para hacerlo más simple, sueños. Los sueños son aquellos que solo podemos tener cuando nos encontramos durmiendo, los que son productos de nuestro subconsciente, esa parte de nuestra mente que está más activa durante el sueño. Podemos soñar cualquier cosa pero, sea lo que sea, estará condicionada por nuestros recuerdos o conocimientos. Nuestros sueños dependen de lo que sabemos y eso incluye prácticamente todo: temores, esperanzas, saberes, anhelos; por eso también podríamos decir que tendríamos tanto sueños como pesadillas, la otra cara de la moneda.
  Nadie puede controlar lo que sueña, ni siquiera la persona con más imaginación podría lograr una hazaña así. Algún que otro estudioso ha tratado de interpretar los sueños, pero es algo tremendamente complicado. No digo que sea un error o un acierto, pero desde luego no es sencillo. A raíz de todo esto la respuesta es la siguiente: el material de este primer tipo de sueños somos nosotros mismos, más concretamente nuestra mente, nuestros recuerdos y nuestros miedos, incluso nuestra personalidad. Si habéis estado atentos seguro que entendéis el porqué.
Ahora pasemos a la segunda clase de sueños, estos son los sueños-objetivo o metas. Los humanos siempre hemos tenido anhelos y afán de conseguir algo en particular, ese algo que para cada persona es diferente. Esta clase de sueños son el reflejo de ese interés por lograr algo y nada tienen que ver con el primer tipo, de hecho son muy diferentes.
Cada persona tendrá una meta, un objetivo que quiere conseguir a toda costa, algo que necesita de forma consciente e inconsciente y se pasa toda la vida buscándolo hasta que lo consigue. Conseguir estos sueños es la mayor de las dichas, te hace sentir realizado y completo. Lo que forma estos sueños es la esperanza, esa emoción inquebrantable que nos impulsa a confiar y tener paciencia, a luchar por conseguir nuestra meta por muy difícil que sea.
Por desgracia no todo es tan bonito como lo pintan y en cada familia hay una oveja negra, esos son el último tipo de sueño y en mi opinión son los peores. Los sueños rotos son el resultado del fracaso al intentar conseguir nuestra meta, la desgarradora consecuencia de luchar para lograr algo y no conseguirlo por mucho que lo hayamos intentado. El dolor que producen es mucho más consciente que cualquier pesadilla, mucho peor que cualquier herida, pues según dicen “las heridas del corazón son las más difíciles de sanar” y en mi opinión es verdad.
Sinceramente odio los sueños que nunca llegan a realizarse. Yo siempre digo que hay que darlo todo para cumplirlos y evitar que los sueños desaparezcan como el humor en el aire. Estos sueños son los restos de las ilusiones y el esfuerzo perdido, lo único que queda después es una herida que no se cierra y frustración cada vez que recordamos el fracaso.
 Como habréis comprobado a medida que leíais, no siempre hay final feliz y los sueños no escapan a esa regla. Los sueños pueden ser tanto buenos (sueños, metas) como malos (pesadillas, sueños rotos).
Esta es mi reflexión sobre los sueños y, creedme, me ha llevado mucho tiempo llegar hasta ella pero no dejéis que mi opinión condicione la vuestra. Estar de acuerdo con la opinión de otra persona no es malo, pero tampoco es adecuado tomarla como la única verdad. Miradlo de esta forma: si todos hubieran tomado por buenas las ideas de otros no habría nuevas historias, no nacerían nuevas teorías; estaríamos atrapados en un bucle de repetir lo que otros han hecho antes que nosotros y, al menos para mí, eso sería una vida muy aburrida.
Si alguien cree que llevo razón me alegrare, pero sinceramente espero que no se quede ahí y forme su propia opinión. ¿Qué pensáis vosotros de los sueños? Aventuraros a buscar la respuesta vosotros mismos. Después de todo, los sueños siempre son el principio de un largo viaje.


                                                           Antonio Galindo López (@antoniogl_94)

lunes, 17 de agosto de 2015

Reflexion - El Limbo de las Edades

La reflexión que os traigo hoy para mí no es nueva, la escribí hace casi dos años, y a pesar del tiempo transcurrido sigo pensando todo tal cual lo pensaba en esas fechas, aunque he cambiado algunos pequeños detalles. Sin más empiezo.
Poco menos de tres meses faltan para llegar a mi vigesimoprimer año de andadura en esta odisea que nos empeñamos en llamar vida. Ya han pasado más de dieciocho años desde que nací, ya llevo dos años y diez meses habitando en este tramo en el que legalmente ya deberíamos ser considerados adultos, pero que en la práctica no somos tales.
Nos encontramos en un margen de edad en el que nadie, ni siquiera nosotros, sabemos lo que somos. Nos encontramos pues en un limbo de edades, un limbo que abarca desde que entras en la mayoría de edad hasta bien entrados los veinticinco, veintiséis años, en el que se espera de nosotros todo, pero no se nos conceden licencias. Debemos estudiar o trabajar, conseguir experiencia, vivir es algo secundario.
Es un margen de edad en el que todos aquellos que sean menores a nuestra edad no nos guardaran ningún respeto, sobre todo las últimas generaciones que básicamente, y hablando de una manera muy generalizada, tienden a perder el respeto por todas aquellas personas que sean más “adultas” que ellos.
En cuanto a aquellos que son mayores que nosotros aun no nos consideran adultos, mucho más si esas personas son miembros de nuestras familias, para ellos no somos más que niños que intentan jugar a ser adultos. Incluso para los más mayores no somos más que niñatos que no saben nada de la vida, que juegan a ser adultos pero que, al carecer de su experiencia y sus conocimientos, nuestras decisiones no son más que eso, ideas que concebimos en nuestro juego.
Pero ¿acaso no es esa precisamente la gracia de nuestra situación? ¿Para qué querríamos nosotros nacer sabiendo todo aquello que merece la pena saber de la vida? Todo aquello cuyo descubrimiento es lo que le da sentido a la vida.
La vida no debemos verla sino como un lienzo en blanco en el cual nuestras decisiones son los colores y nuestras acciones el pincel, en el que podemos convertirnos en genios de la pintura a la altura de Miguel Ángel o Da Vinci simplemente viviendo nuestras vidas, plasmándola en nuestro lienzo.
Tal vez sea más acertado compararlo con un manuscrito de un escritor, un borrador en el cual encontramos una sucesión de experimentos, de consecuencias de una búsqueda de la felicidad a base de errores y correcciones y que van llenando hoja tras hoja para crear la historia más grande que jamás se ha escrito, la vida.  Nosotros no somos pues nada más que un conjunto de palabras en el borrador de nuestras vidas, un borrador en el que inevitablemente nos equivocaremos, en el que inevitablemente debemos equivocarnos para poder aprender. El ser humano únicamente aprende de los errores, de sus fallos, a veces ni de eso.
Por tanto NO nos encontramos en un limbo de edades, un limbo en el cual no sabemos qué dirección seguir. Nos encontramos en la franja de edad perfecta, esa franja en la cual podemos y debemos hacer lo que queramos, esa franja en la cual debemos vivir la vida.
Estamos en la edad de las equivocaciones, de experimentar, de descubrir por nosotros mismos que es lo que nuestra vida necesita. Salir de la burbuja creada durante años por nuestros padres para protegernos, debemos pues vivir por nosotros mismos para así, cuando seamos mayores, dar sabios consejos. Consejos que si las generaciones futuras demuestran ser un mínimo de inteligentes no escucharan en su mayoría, pues al igual que nosotros deberán descubrir todas las caras de la vida por ellos mismos.
Debemos pues escuchar a aquellos que nos dicen “Hazme caso a mí, que he vivido más años que tu” pero siempre teniendo en cuenta que nosotros tenemos que vivir nuestra vida, siguiendo nuestras decisiones, afrontando nuestras consecuencias, porque si solamente siguiéramos los consejos que nos dan los mayores ¿Cuál sería la gracia de ser joven y estúpido? Cuál sería la gracia de vivir, si únicamente seguimos los dictados que marcan aquellos que vivieron en una época  anterior, y completamente diferentes a la nuestra.
Yo estoy en esta franja, me he equivocado, he tomado decisiones erróneas, he dicho las palabras equivocadas a las personas que no merecían oírlas, para bien o para mal. Me he caído, pero me he levantado, he aprendido de mis errores, y sé que debo cometer mil más, pues no somos perfectos, somos humanos, el error y el fallo esta en nuestro ADN, y como tal nos acompañara hasta el final de nuestros días. Estoy en una franja de edad en la que por no tirarme todo el verano vagueando, sin hacer nada, por intentar una experiencia laboral, por ir de voluntario al lugar indicado, he afianzado mi decisión de lo que quiero hacer profesionalmente, y lo he descubierto en esta franja de edad, la franja de las equivocaciones, la franja de edad de la vida.
Porque señoras y señores, ahí se guarda el sentido del limbo de las edades perfectas, para eso existen verdaderamente estas edades. Existen para poder vivir nuestras vidas según nuestras decisiones, para exprimir hasta la última gota del zumo que forman nuestras decisiones y poder disfrutar del jugo de nuestras elecciones y saciar nuestra sed de aventuras. Porque la vida esta simplemente para eso, para vivirla.


José Carlos Ortega Diez (@Orteguilla25)

Presentacion

Hola a todos, sé que mi compañero hizó ya una presentación general del blog pero quería compartir un poco de mi historia con vosotros. Comparto la opinión de que  la mejor manera de conocer a un escritor es leyéndole, puesto que deja una pequeña parte de sí mismo ya sea en un blog como este o en una historia. Bien, ahora quiero que conozcáis la mía.
            Me llamo Antonio Galindo López, y al igual que mi compañero Jose Carlos Ortega Díez, quiero ser escritor. Esto no fue algo que surgió de repente, cómo todo en la vida que quisiera escribir tiene un motivo.
            Llevé leyendo desde que tengo uso de razón y siempre disfrutó con una buena historia, a decir verdad son muchos los libros que me marcaron y a su vez me dieron ese pequeño empujón para que escribiera. Podría nombrar alguno de ellos pero solo diré el primero, la saga de Memorias de Idhún de Laura Gallego García me la recomendó Jose Carlos y a día de hoy le sigo estando agradecido por ello.
            Hasta entonces había leído pocos libros de literatura fantástica, apenas los dos primeros de Harry Potter si no recuerdo mal. Leer Memorias de Idhún marcó un antes y un después, antes cuando leía solo imaginaba la historia parcialmente pero con estos libros me sumergí por completo en la lectura. Descubrí por primera vez hasta donde podía llegar mi imaginación, era como si estuviera allí y los escuchará yo mismo como espectador.
            Esos libros solo fueron el principio, he leído muchos más después de estos pero siguen siendo mis favoritos a día de hoy. Ahora da igual el libro que lea puedo imaginar la historia con claridad y sinceramente es mucho mejor que cualquier película, no digo por ello que las películas sean malas o que no me gusten. Por poner un ejemplo El corredor del Laberinto de James Dashner me encantó, pero la película a pesar de estar muy bien no hace justicia a lo que mi mente imaginó cuando leía el libro. Suele pasar a menudo que las películas se quedan cortas y pocas veces hacen justicia a los libros, pero eso es otra historia.
            Ahora voy a hablar de mis inicios como escritor. Empecé a escribir a los 12 años, lo primero que escribí fue una historia a medias con mi amigo Marty. No digo que sea mala pero comparada con lo que escribo ahora deja mucho que desear, aún así recuerdo con cariño esa historia porque fue lo primero que hice.
            Para ser sincero podría empezar a contar como escritor novato a partir de los 16 años, a esa edad comencé mi primera historia. Uno de los problemas que tuve por aquel entonces fue que tenía demasiadas ideas, concretamente tres, y quería desarrollarlas todas a la vez. Tarde bastante en darme cuenta de que eso era muy difícil e imposible en parte, tuve que dejar estancadas esas historias y me conformé con darles forma en mi cabeza.
            Varios años después, a los 18, le di importancia a algo que deje abandonado hace tiempo. Por la influencia de una amiga me hice cuenta en la red social ask.fm, pero por algunos problemas y falta de preguntas que responder deje la página. Un día por casualidad me dio por volver y respondí unas cuantas, el resultado fue inesperado. Comenzaron a llegarme preguntas sin parar y tuve el éxito que en su día no tuve. Fue en esta página donde comencé a escribir algo más que historias.
            Un día una chica llamada Laura (le mande un saludo si está leyendo esto) me pidió que escribiera un relato con cuatro palabras: amor, helado, hielo y nieve. Al principio me quedé un poco sorprendido y pensé que no podría hacerlo pero me equivocaba, fue más sencillo de lo que pensaba e hice un buen relato en cuestión de 15 minutos. Le gustó tanto que me pidió otros dos y poco después la gente comenzó a pedirme relatos más a menudo.
            Fue tanto el éxito que tuve que hice un segundo ask solo para subir los relatos y que todos los leyeran, habré escrito unos 30 hasta ahora y tengo muchos más pendientes de escribir. Le estoy muy agradecido a ask.fm, no solo mejore escribiendo sino que también hice buenos amigos, muchos de los que me leen son de esa página. Les mande un saludo desde aquí y las gracias por su apoyo.
            Mi siguiente gran paso como escritor fue a los 19, empecé a escribir las ideas en una libreta para no olvidarlas. Tuve que rectificar la idea inicial, que consistía en pensar en los capítulos de varias historias, para coger la definitiva y la que llevó haciendo hasta hoy: escribir únicamente mi primera historia.
            Finalmente estoy aquí como miembro de este blog. La idea fue de mi compañero Jose Carlos y cada vez me gusta más escribir en el blog, espero que cada vez sea más conocido pero lo importante es que guste a nuestros lectores y disfruten leyendo lo que escribamos.
            Eso es todo, espero que me conozcáis un poco mejor gracias a esta breve parte de mi pasado. Para terminar me gustaría dejaros aquí mis dos ask, por si alguien quiere preguntar algo o pedirme un relato (aunque lo último podéis pedirlo en los comentarios sin problemas). Gracias por leer nuestro blog, muchas gracias y un saludo a todos.

                                                                       Antonio Galindo López (@antonigl_94)
                                                                       Ask principal: http://ask.fm/jasper103

                                                                       Ask relatos: http://ask.fm/ragnarok103

domingo, 16 de agosto de 2015

Reflexion - Las etiquetas sociales son un problema

Hola a todos, hasta ahora sólo me había propuesto escribir relatos pero ya que mi compañero comenzó a subir reflexiones no quiero quedarme atrás.
            Vengo a hablaros de un tema que se ve como algo normal en la sociedad de hoy día, pero que a mí parecer es algo a tener en cuenta y es bastante preocupante desde mi punto de vista. Habló, nada más y nada menos, que de las etiquetas sociales; dicho de otra forma: las tribus urbanas.
            Como ya todos sabréis en los tiempos que corren está muy de moda englobar a las personas en un grupo en función de lo que hagan, de cómo vistan, de sus gustos o creencias y muchas cosas más. Hipsters, frikis, góticos, heavys, canis; solo son algunas de las tan famosas “tribus urbanas”, seguro que alguna vez habéis oído hablar de alguna.            Para empezar, ¿qué es una tribu urbana? Tribu urbana es un término que se puso de moda en la segunda mitad del siglo XX cuando comenzaron a aparecer grupos de gente con características similares. Antes se usaba para diferenciar a los diferentes grupos y, aunque actualmente su fin sea el mismo, ahora tiene un matiz más desagradable, más dañino. ¿De qué fin estoy hablando? De las etiquetas sociales.
            Hace unas décadas se fue un paso más allá en la diferenciación social y, en este caso, a peor. Si antes se diferenciaba a los diversos grupos con una palabra en concreto, ahora la cosa ha ido a peor. Las etiquetas sociales no son sino una manera para etiquetar a los demás de muchas formas, de diferenciarlos de los demás aún más si cabe y en este caso para peor.
            Lo peor de las etiquetas sociales no es que se nombre a las personas de una forma u otra. No, lo realmente malo, lo cruento del asunto, es que se usan para hacer daño. Ahora lo normal es que a la mínima se etiquete a la persona en cuestión por algo que le guste, por su forma de vestir o por lo que sea. Por poner un ejemplo, uno de tantos, el término “friki” se usa para molestar a una persona, para aislarla socialmente y que no sea aceptada por los demás. Parece algo simple e inofensivo, un hecho sin importancia y sin maldad; pero es todo lo contrario.
            Ese es el principal motivo por el que me disgustan las etiquetas sociales, no solo porque sé de casos como ese sino porque para mí son una falta de respeto. Muchas veces las personas pierden incluso su identidad, ya no tienen nombre y apellidos sino que son llamadas constantemente por la etiqueta social que les pongan. Hay muchas etiquetas sociales, algunas más dañinas que otras pero todas igual de molestas.
            Mi opinión al respecto es clara e inamovible, las etiquetas sociales son un problema y deberían ser erradicadas. La sociedad estaba mucho mejor sin ellas, solo nos han separado más y aumentado preocupantemente los prejuicios que existían antes.
            Eso es todo, me ha quedado un poco corta pero he expresado bastante bien mi opinión al respecto. Para acabar con la reflexión  me gustaría acabar con una pregunta: ¿Qué opináis vosotros de todo esto?  


                                                                       Antonio Galindo López (@antoniogl_94)

miércoles, 12 de agosto de 2015

Reflexión - El Amor en tiempos de Facebook

En esta reflexión que os traigo hoy no quiero hablaros del concepto del amor, ni del concepto del romanticismo. Quiero hablaros del amor tal cual es para mí, tal cual yo lo percibo, con sus alegrías y sus tristezas, con sus cosas buenas y sus cosas malas.
Y como no, empezar diciendo, señores, el amor tal como lo conocíamos está muriendo. No me refiero al amor romántico, ni al amor pasional, no ese tipo de amor, sino la percepción que tienen las nuevas generaciones del amor, y tiene gracia que yo diga esto, pues formo parte de estas nuevas generaciones.
Hoy dia el amor, sinceramente, tal y como se plantea por mis contemporáneos, y cuanto más jóvenes más se aprecia, es algo completamente carente de sentido. OJO, con esto no quiero hacer generalizaciones, para nada, simplemente voy a hablar en este momento de un amplio espectro de la sociedad, pero no de la totalidad.
Como decía, hoy en dia el amor esta carente de sentido porque se lo hemos robado. No es raro encontrar a una pareja que se declara amor eterno, y que a la semana ni se hablan porque ya han cortado. O parejas que se conocen desde hace días y ya dicen estar enamorados. Porque, por desgracia, vivimos en una sociedad en la que el amor se nos ha vendido tanto, que no podemos darle el amor que se merece. Vivimos en una sociedad en la que en cualquier lado ves muestras de amor, pero no muestras reales, muestras creadas para vender, ya sea en libros, en películas, en la televisión… que la gente le quita el valor que realmente tiene.
Una cosa que siempre, siempre, me ha llamado la atención cuando leía en los muros de Tuenti, Facebook, en Twitter, las dedicatorias de pareja era lo fácil que sacaban a relucir el “Te amo”, es más fácil encontrarse esa expresión que la de “Te quiero”. Y lo malo es que muchas veces lo que se siente no es amor, es cariño, es deseo, es atracción, pero como estamos tan saturados de muestras de amor creemos que es lo que sentimos. Yo el primero, ha habido veces que me creía enamorado, cuando simplemente era atracción.
Y con esto no quiero decir que no crea en el amor. Aquí donde me veis soy un romántico clásico. Yo no creo en el amor a primera vista, yo creo en el amor a primera sonrisa. Cuando ves a alguien que te devuelve la mirada, y te dedica una media sonrisa, con cierta timidez, pero con algo de picardía, una sonrisa pura, una sonrisa que no puede esconder nada malo, es muy fácil enamorarse.
Cuando ves a alguien que te mira, con una mirada limpia, pura, incluso me atrevería a decir con algo de luz. Cuando lo hacen con unos ojos bonitos, independientemente del color, unos ojos en los que sin dudarlo te sumergirías como pozos de luz que iluminan tus noches más oscuras, sin duda es fácil enamorarse.
Yo no voy a intentar desalentaros, intentar que no creáis en el amor, al contrario, lo que busco es que se le dé un nuevo sentido al amor, bueno, más que darle un nuevo sentido recuperar el que siempre debió tener.
Pero una idea si quiero, más que quitaros de la cabeza, haceros pensar en ella. Desde siempre, cuando se ha hablado del amor nos lo hemos imaginado como lo más perfecto del mundo pero, ¿Es esto realidad? ¿De verdad es el amor perfecto el mejor amor?
Yo, sinceramente, creo que no. Porque la perfección es imposible señoras y señores, no nos empeñemos en buscarla allí donde no la vamos a encontrar, no idealicemos tanto el amor que creamos que va a ser perfecto, pues saldríamos espantados de él.
El amor, como las personas, cuanto más imperfecto mejor. Porque en realidad lo perfecto es aburrido, carece de emoción, carece de sentido. Algo perfecto es algo plano, sin cambios, lo imperfecto tiene altibajos, hay momentos tristes, momentos malos, momentos en los que deseas dejarlo todo, pero que cuando se remontan te arreglas de no haberlo hecho. El amor es aguantar todo lo que el destino te eche encima, bueno o malo, sin moverte del lado de la persona que amas, sin sentir flaquear vuestro amor a pesar de las discusiones porque ¿Cuántas parejas que se han separado después de una discusión no han sufrido porque ambos seguían amándose?
Nuestro problema es creer que por tener el amor ya no existen los problemas, pero estos no solo existen, es probable que con amor sean más. Pero cuando sales de ellos, cuando consigues librarte de todo mal, ¿No es el amor el que sale beneficiado?
Puede que queráis discutir mis palabras por mi falta de experiencia propia, pero solo se me viene un ejemplo a la cabeza, un ejemplo que se me clarifico este mismo fin de semana. Coincidí con unos familiares míos, tíos de mi padre, que llevan casados 65 años, una entrañable pareja de ancianos a los que oyéndoles hablar sabes que no pueden vivir el uno sin el otro. 65  años casados y para mostrarse lo que sienten el uno por el otro se decían “Te quiero”, puede que nunca utilizasen la expresión “Te amo”, porque no les hacía falta, el uno sabía lo que el otro sentía por él, y viceversa.
En cambio estoy hastiado de ver a parejas que van aireando su “amor” a los cuatro vientos, como si su mayor preocupación fuese que lo supiese el resto del mundo más que su propia pareja, más que ellos mismos, y que al cabo de las semanas los ves tirándose los trastos a la cabeza, porque ese amor no era tal.
El problema es creernos que la perfección del amor es posible, o decidme si la mayor historia de amor que conocemos es perfecta. ¿Acaso “Romeo y Julieta” tienen un final feliz? ¿Acaso viven una idílica vida de enamorados sin preocupaciones?
Yo no busco un amor que termine en la muerte de ambos amantes por no poder estar el uno con el otro. No. Lo que busco es un amor que pese a los problemas, pese al que dirán, pese a que unos opinen que no deberíamos estar juntos, nosotros luchemos por estarlo, que la única opinión que importe sea la del otro.
Lo que debemos buscar no es que el mundo sepa que estamos enamorados, sino que la otra persona sepa sin necesidad de decírselo que haríamos cualquier cosa por ella. Que con solo una mirada hasta el dia más frio y oscuro se te vuelva calma, que un mar de problemas con un único susurro se te vuelva la tranquilidad de la marea. Que una única sonrisa haga que tus males desaparezca, porque sabes que, aunque no todo salga bien, aunque paséis buenos y malos momentos, aunque discutáis, siempre estaréis el uno para el otro en los momentos difíciles. Y si, esta es una idealización del amor, pero probablemente sea así como debamos pensar en él.
El hecho de dos personas estén enamoradas no quiere decir que daban pregonarlo a los cuatro vientos, que deban publicar un millar de fotos de sus vacaciones juntos, porque esto quiere decir que se han preocupado más de hacerse las fotos para que el mundo las vea que en disfrutar. Que no digo que no te hagas fotos, para nada, háztelas, pero no es necesario que todas las publiques, algunas pueden quedar como un bello recuerdo.
Las muestras de amor públicas, los mensajes de amor en las redes sociales, son buenos, haces ver a la gente el amor que sientes, y eso está bien, pero con moderación, pues al igual que las fotos, mandar cientos de tweets de amor, publicar docenas de declaraciones en su muro, hacen ver que estas más preocupado porque el mundo vea que estás enamorado que por estarlo realmente.
Un mensaje al dia en las redes sociales, dos, tal vez tres, son buenos, mas allá, todo lo que quieras decirle, puedes decírselo a esa persona, hacerle saber que la amas, que sea tu cómplice, que solamente esa persona lo sepa todo. Para eso el hombre ha inventado el WhatsApp. Aunque yo también creo que podemos utilizar otros medios.
Puede que este algo anticuado pero, ¿Qué hay de malo en escribir alguna carta? En plasmarle a la persona a la que amas de tu puño y letra lo que sientes en un trozo de papel, que por sí solo carece completamente de valor, pero que con tus sentimientos en él se convierte en el mayor tesoro que alguien pueda tener. Una carta sencilla, directa, con la letra temblorosa por el pulso del enamorado que tiene mil sentimientos que expresar, y que los expresa sin pensar.
Señores, no somos maquinas, los sentimientos deben regir nuestra vida. Pero no podemos intentar ornamentarlos innecesariamente, no debemos darle mil vueltas a las palabras que queremos plasmar en un papel, o en una pantalla. Soy joven, pero pese a mi juventud sé que para llegar al corazón de alguien debes hablar utilizando el tuyo. Puede que lo que te salga sea ornamentado o sencillo, sea una poesía o una carta, sea un verso o una prosa, pero lo que importa de verdad es que es puro, que sale del corazón, que no está condicionado por nada, que no está modificado por nada.
Porque todos entramos en el error de pensar antes de actuar, a todos nos ha pasado alguna vez. Pensamos que la otra persona no puede sentir lo mismo, que nos rechazara, que seremos humillados, y eso nos para, nos detiene en uno de los momentos más importantes. Y si queremos pensar en estos momentos debemos hacerlo, eso sin dudarlo, pero no con la cabeza, hay que pensar con el corazón, puede que este no os lleve siempre por los mejores caminos, pero siempre buscara aquello que crea mejor para ti.
Y desde aquí quiero incitaros, quiero increparos a que deis un paso adelante, a que no os calléis nada.  Expresad todos vuestros sentimientos tal como queráis expresarlos. No actuéis como estúpidos, si sois hombres y tenéis que llorar, hacedlo, yo lo hago, porque para mí cada lagrima derramada no es una muestra de debilidad, al contrario, muestran que mis sentimientos son fuertes, que no soy una máquina, que soy humano, y como humano siento y padezco pero también me alegro y disfruto.
Y quiero que os mováis, que no esperéis a que la otra persona mueva ficha, creedme yo lo he hecho, y desde mis fracasos os puedo asegurar que es la peor decisión, porque si no siempre os reconcomerá el que habría pasado, el que habría dicho, y esas son dudas que jamás se disipan.
Las palabras son importantes en nuestras vidas, no podéis olvidarlo, pero las más importantes son las palabras de amor. Da igual que sea correspondido o no, da igual que se diga a gritos que en un susurro, da igual que se diga en un cuarto a solas que en una plaza abarrotada de gente, mientras se diga. Mientras se tenga el valor de expresar lo que se siente nada ni nadie podrá dañarte.
Puede que te rechacen, puede incluso que se rían, pero eso no te hace ver patético como puedas creer, te hace ver valiente, porque has seguido a tu corazón sin pararte a pensar. Al igual que siempre hoy aquella frase de “Los hombres no lloran”, que sinceramente el primero que lo dijo fue carajote, hay otro proverbio, este de origen árabe que se puede aplicar a cualquier situación menos al amor. Ese proverbio que dice “Eres esclavo de tus palabras y dueño de tus silencios” en el amor no sirve, pues tus silencios te esclavizaran, te harán pensar en el que habría pasado, que habría sido, mientras que tus palabras te llenaran de valor, y disiparan cualquier duda.
No sé si os he llegado a aclarar lo que es el amor, lo que sé es que he escrito sin pensar, dejándome llevar, para traeros las opiniones más puras que de mi puedan salir.


José Carlos Ortega Diez (@Orteguilla25)

lunes, 10 de agosto de 2015

Relato - La Creacion de la Vida

Hubo un día en el cual la elegancia y la belleza, aburridas, fueron a pedir a la inteligencia que creara criaturas con alma y carne que llenaran de vida el mundo. En un arranque de genialidad, la inteligencia creo el concepto de vida y le dio diversas formas: pequeñas y grandes, peligrosas y tranquilas, diferentes y similares, etc. La inteligencia dio forma a tantas criaturas como los límites de su imaginación le permitieron, una vez terminada su obra llamó a sus amigas para que contemplaran su creación. Quedaron asombradas con el resultado, no habían esperado menos de inteligencia. Durante un tiempo disfrutaron de la vida pero no había ninguna criatura que destacara por encima de los demás, todas eran diferentes y únicas pero eso no era suficiente para ambas.
Con un nuevo reto en mente volvieron a ver a inteligencia, contando con que su buena amiga fuera capaz de lograr su nuevo pedido. Fue belleza la que se lo pidió:
—Cumpliste con nuestra petición, pero no nos sentimos satisfechas. Has creado muchas criaturas, pero ninguna puede crear nada. ¿Serías capaz de crear un nuevo ser con la capacidad de crear y la inteligencia necesaria para ello?
Inteligencia quedó sorprendida por la petición de sus amigas, sin duda un reto a la altura de sí misma. Aceptó encantada lo que le pedían y marchó de viaje, prometiendo que volvería con una criatura que sorprendería a ambas. Fue a la montaña más alta para observar el mundo y a todas sus criaturas, pensando en cómo realizar la tarea encomendada. Podía crear una criatura nueva, no le sería difícil en verdad pero no era eso lo que quería, debía ser de otra forma.
Mucho tiempo pasó inteligencia en la montaña y no hallaba la respuesta que buscaba, así pues decidió ver la vida de cerca y descendió de la montaña para observar a las criaturas que había creado. Ninguna de ellas parecía la adecuada, no quería decepcionar a sus compañeras con una criatura indigna de su pedido. Fue un día como cualquier otro cuando encontró lo que buscaba.
Caminando por el mundo encontró a una de sus criaturas, aquella a la que llamó mono. Lo observó coger una piedra y lanzarla, un gesto tal vez simple pero inteligente sin duda. Durante un tiempo observó las acciones de mono, se sorprendió al ver que no solo lanzaba cosas sino que también podía cogerlas e incluso usarlas. Lo había decidido, mono era la criatura que inteligencia necesitaba. Una noche se acercó a mono para hablarle:
—Te he observado durante un tiempo y estoy maravillada, por eso tengo algo que pedirte. Si aceptas serás diferente a los demás.
El mono lo meditó durante unos segundos.
—No quiero ser distinto, pero tengo curiosidad. Aceptaré lo que me pides.
Feliz por la noticia, inteligencia volvió junto a sus amigas acompañada de mono. Tal fue su sorpresa cuando la vieron aparecer acompañada del animal, en aquella ocasión fue elegancia quien habló:
— ¿Qué criatura es esa?
—Soy mono y tengo curiosidad —respondió el animal.
La respuesta fue una sorpresa para ambas, simple pero sincera.
Por la noche solo quedaron inteligencia y mono, hicieron lo que debían hacer y se unieron, dando forma a una pareja de nuevas criaturas. Tenían la piel suave, podían caminar erguidos y sus ojos estaban llenos de curiosidad e inteligencia por igual. A la hembra la llamaron mujer y al macho lo nombraron hombre. Ambos eran las criaturas más inteligentes del mundo y los primeros de una nueva especie, la humana.
Orgullosos por el fruto de su unión, inteligencia y mono enseñaron la pareja a elegancia y belleza, que no cabían en sí del asombro. Tal fue su impresión y alegría que les otorgaron sus dones: elegancia les dotó del buen gusto, la capacidad de escoger adecuadamente y la gracilidad, es decir, la elegancia a la hora de moverse y actuar; en cambio belleza les otorgó la capacidad de sentir y apreciar lo hermoso de la vida, además de hacerlos bellos y sensibles a la belleza. De esa forma los dos humanos crecieron con lo mejor de cada una de las tres amigas, pero no todo fue felicidad.
Cuando aún eran pequeños llegó el desastre, inteligencia y mono cayeron presos de una enfermedad que acabó con su vida. El día de su muerte el cuerpo de mono quedo inerte e inteligencia se disipó en el aire, esparciendo su esencia por todo el mundo y otorgando una pequeña parte de sí misma a cada una de las criaturas que había creado, insignificante en comparación con la de sus hijos pero ese sería su regalo para el mundo.
Elegancia y belleza lloraron durante muchas noches por la muerte de sus amigos, más tomaron una decisión: algún día se encontraría con su amiga pero no sin hacer antes una elección, la misma que inteligencia tomó en su día. Esperaron a que los hijos de inteligencia pudieran valerse por sí mismos, entonces se separaron y juraron encontrarse cuando encontraran una criatura a la altura de sus talentos.
De esa forma comenzó el viaje de elegancia, que buscó durante muchas lunas hasta la mágica noche en que encontró a su elegido. Era una criatura esbelta, de pelaje claro, caminaba sobre cuatro patos y tenía una larga cola. Su color negro la fascinó e intrigada se acercó a la criatura para preguntarle su nombre, pues no recordaba como bautizó inteligencia  a esa criatura.
—No poseo nombre. Hay gatos con nombre como los tigres o los leones, pero ese no es mi caso.
Su respuesta tenía algo de misterio, lo que encanto a elegancia y decidió que debía ser  aquella criatura la adecuada.
—Ven conmigo y tendrás nombre, serás reconocido por tu elegancia si aceptas lo que te pido.
Se mostró algo receloso, pues era parte de su naturaleza. Tras un momento de silencio habló.
—Me intriga lo que me pides, pero solo aceptare con una condición. Seré libre de ir a donde quiera en todo momento, jamás podrás atarme ni retenerme. Solo así me tendrás a tu lado.
No le molestó lo que el animal pedía, elegancia aceptó encantada y ambos marcharon de vuelta a la montaña. Para su sorpresa belleza ya había vuelto pero estaba sola, eso sorprendió tremendamente a su amiga. Belleza respondió con una gran sonrisa.
—No había criatura viva a la que quisiera dar mi don. Lo que en verdad deseo es crear algo nuevo, una criatura nueva que pueda dotar de belleza al mundo y hacerlo más hermoso.
Elegancia no cabía en sí del asombro, no pudo evitar preguntar a su amiga como conseguiría semejante tarea. Entonces belleza le mostró una pequeña semilla, apenas más grande que un guijarro. Su confusión no hizó sino aumentar.
— ¿Cómo puede ser bello algo tan pequeño? —Preguntó elegancia confundida.
—Con cariño y un poco de agua esta pequeña semilla dotará de belleza al mundo —respondió belleza con convicción.
Sin dar más explicaciones todos durmieron. A la mañana siguiente observaron la creación de belleza, igual de sorprendente que las creaciones de inteligencia. La montaña se había llenado de colorido, multitud de pequeñas criaturas brotaban de la tierra y se mecían con el viento. Surgían del suelo igual que la hierba pero eran mucho más bellas, más no solo estaban presentes en la montaña sino mucho más allá. Ahora todo el mundo estaba habitado por esas nuevas criaturas, la variedad de estas era tanta como la de los animales. Belleza era perezosa y las nombró a todas por igual, para ella sus creaciones eran las plantas y así las llamo, todas eran diferentes pero únicas y así debía ser.
Las plantas eran hermosas sin lugar a dudas pero nada tenía que envidiar la prole de elegancia, que tuvo a tres hermosas criaturas semejantes al gato sin nombre pero distintas y salpicadas de manchas negras. Todas tenían el mismo color de pelaje y las mismas manchas pero eran diferentes entre sí: el primero de ellos era más esbelto y alto, la segunda algo más pequeña y de mirada astuta, en cambio el tercero se movía con gracia natural. A cada uno de estos felinos les dio elegancia un nombre: nombró al primero como guepardo porque podría correr más deprisa que sus hermanos, la segunda recibió el nombre de jaguar por la astucia de su mirada y su carácter pícaro, al último lo llamó leopardo por la elegancia de sus movimientos y por ser el más listo de los tres.
Ambas amigas se dieron la enhorabuena por sus creaciones y vivieron felices durante un tiempo, más llego la fatídica enfermedad que puso fin a sus vidas. Elegancia y belleza se disolvieron en el aire y repartieron un pequeño pedazo de su esencia a cada criatura del mundo, solo las plantas no recibieron los dones pues no necesitaban ser más bellas ni ser elegantes.
Las tres amigas se reencontraron así por fin y dejaron su legado en el mundo. Si os preguntáis el motivo porque desaparecieron lo explicaré ahora: eran esencias, incorpóreas y sin cuerpo, inmortales y eternas, pero con una limitación. Si alguna vez se mezclaban con alguna de sus creaciones, criaturas mortales que no debían compartir sus dones, sufrirían una enfermedad que las regresaría al plano de donde vinieron y las haría desaparecer del mundo disolviéndolas en el aire. Se sacrificaron para dar vida al mundo, cada una dejando un legado distinto: inteligencia dio luz a los animales y las personas, belleza hizó hermoso al mundo con las plantas y elegancia dejó atrás a los tres felinos, que compartían su don en distintas formas. Así fue como se creó la vida y cada criaturas se beneficio de los dones de las tres amigas.

                                                           Antonio Galindo Ló

sábado, 8 de agosto de 2015

Relato-Reflexión - Tu Alas

La primera luz del alba golpea mis parpados, haciendo que lentamente se abran. Miro a mi alrededor, las ramas de mi árbol me ocultan la mayor parte de la vista, pero el cielo está azul oscuro y el sol naranja rojizo. Meneo mi cabeza y mis plumas se mueven al son que les marco.
Pronto me llega el sonido del trinar de mis amigos. Al principio una tímida garganta deja ver su potencia, después dos, y al momento docenas de picos se abren para saludar a la mañana con una dulce canción. Cada trinar era diferente al anterior, pues no había dos picos iguales cantando esta mañana. 
Abro mis alas a la mañana, estiro mis finas patas despertándolas tras la noche de sueño, abro mi pico y dejo escapar mi voz para saludar a las nubes. El sol por fin se alza en lo alto del cielo, ya no era naranja, ni siquiera rojizo, ahora es una luz blanca intensa que no puedo mirar directamente. El cielo está azul claro, con alguna blanca nube viajando por su inmensidad.
Pero pronto me llega otro sonido, un murmullo suave, tenue, del viento viajando entre las hojas de mi árbol. Ya ha llegado mi momento, es el momento de abrir mis alas y viajar por mi mundo.
Me acerco al límite de mi nido, desde aquí miro la inmensa distancia que me separa del suelo, y me dejo caer. Abro mis alas y siento el viento empujándome, me dejo llevar por él. Estoy a punto de caer, sera mejor que las bata suavemente para impulsarme hacia el cielo.
Y he aquí mi libertad, el viento golpeando mi pequeño cuerpo, mis plumas moviéndose al son que las ráfagas de viento le marcan. No existe nada más que yo, no hay nada que se interponga entre la libertad y yo. Mire a donde mire no encuentro nada que me pueda obstaculizar en mi vuelo.
Miro al suelo y los veo, a los humanos. Pobres, a todos lados van con prisas, se meten en esas bestias de metal que los llevan rápidamente a su destino. Sus prisas no les permiten admirar la belleza del día en el que viven, no dejan que la luz del sol de la mañana les toque su piel ni ilumine sus ojos, no se toman un segundo para admirar las formas de las nubes.
Me dan pena, pues están en el mundo pero no viven en él. No son capaces de disfrutar ni un instante de la belleza que les rodea. No se paran para sentir el viento en su piel.
Me dan pena pues, pese a vagar por el mundo, no son capaces de vivir en él. Pese a tener todos los medios no son capaces de ser libres, no son capaces de sentir la libertad que tienen desde el momento en el que nacen, prefieren encadenarse a labores que les roban el tiempo y la vida, pues no tienen el valor suficiente de volar libres como el viento.


José Carlos Ortega Diez (@Orteguilla25)