jueves, 26 de noviembre de 2015

Relato - La Guerra por la Naturaleza

Hace mucho, mucho tiempo, antes de que las historias se convirtieran en leyendas y las leyendas en mitos, los hombres convivían con criaturas increíbles. Cuando un humano paseaba por el bosque no era extraño que se encontrase con centauros, duendes y hadas. Faunos, minotauros, grifos y ninfas saludaban a los hombres dia tras dia.
Desde los mares las sirenas y desde los ríos las dríades les daban el agua necesaria para que sus cultivos creciesen fuertes y sanos, para que nada impidiese que los humanos sobreviviesen. Así fueron los años dorados del planeta, en los que hombres y criaturas convivían en paz y armonía, compartiendo el amor por la naturaleza y por la vida del planeta. Parecía que esta paz, esta tranquilidad, jamás acabaría, que nada podría acabar con el amor por la naturaleza.
Pero llego el “Progreso”, o al menos así lo llamaban los hombres. Necesitaban espacio, necesitaban recursos, y todo aquello que habían venerado les estorbaba. Ya no paseaban por los bosques, ahora los talaban. Necesitaban el espacio para nuevas fábricas, necesitaban la madera para sus máquinas. El progreso de los humanos, el retroceso del planeta.
Las praderas, los lugares que antaño habían rebosado de vida, que habían sido el centro del intercambio entre especies, ahora estaban muertos. Ciudades, al menos así lo llamaban los humanos. Habían construido sus ciudades acabando con la vida de las praderas, de las colinas y de los valles. Ahora todo era gris, ahora todo estaba muerto, y no podían tolerarlo.
Las criaturas del bosque, de los mares, del cielo y de las montañas no podían soportarlo más, no podían dejar que el hombre hiciese lo que quisiese. El mundo no era suyo, era de todos, y debía comprenderlo
Así comenzó la “Guerra por la Naturaleza”. Una sangrienta guerra que duro siglos, donde ambos bandos sufrieron las penalidades y la muerte. Pero por desgracia la capacidad inventiva de los humanos no conocía límites, más aun si se trataba de generar dolor y muerte. Pronto la magia se vio superada por las armas. Las criaturas no tenían nada que hacer. Habían perdido la batalla, habían perdido la guerra, por lo que únicamente pudieron hacer una cosa, desaparecer.
Pero mientras nosotros, con el tiempo pasado desde estos hechos, contamos las historias de esta época como cuentos de hadas, historias para que los niños se duerman y tengan bellos sueños, en determinados sitios sucede al revés.
En lo más profundo de los mares, en lo más frondoso de los bosques, en las más abruptas de las montañas, en lo más elevado del cielo, allí donde el hombre por suerte no se atreve a entrar, las historias que se cuentan son distintas.
Allí habitan los últimos resquicios de esas criaturas. Los pocos que los humanos dejaron con vida. Y ellos cuentan una historia diferente. Lo que los humanos llamaron la “Época del progreso”, ellos llama el comienzo del fin, los años oscuros. El fin del Mundo.
Porque mientras que los hombres, estúpidos en su inteligencia, piensan que todo lo que hacen beneficia al mundo, se equivocan. Lo que ellos piensan que beneficia al mundo en realidad únicamente les beneficia a ellos, pero en su maldita arrogancia, siempre han pensado que ellos son el mundo.
Lo que ellos han pensado que son el avance de la sociedad, es el retroceso de la vida. Pero por suerte ellos estas historias las consideran leyendas, pero estas leyendas son verdaderas.
Cuando veáis una valiente flor que se asoma en una esquina, un trozo de hierba que se abre pasó en una acera o a un poderoso árbol creciendo sin importar lo que les rodee, recordad que es parte de la lucha. Pues a pesar de vivir en el exilio estas criaturas siguen luchando por la naturaleza, y allí donde haya un abandono por parte de los humanos estarán ellos para hacer crecer la naturaleza.
Y yo no sé vosotros, pero por mi parte lo tengo muy claro. Donde haya una flor estaré yo evitando que la arranquen, pues la naturaleza es sabia, y allí donde la naturaleza se desarrolle, volverá la vida a este planeta que llamamos hogar.


José Carlos Ortega Díez (@Orteguilla25)

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