lunes, 30 de mayo de 2016

Relato - Y todo termino

¿Ya ha terminado todo?
Debe de ser así porque esa extraña energía que sentía dentro de mí ya ha desaparecido. Donde antes únicamente sentía fuerza ahora noto cansancio. Empiezo a ser cada vez más consciente de todo a mí alrededor, antes solo estaba absorto en lo que estaba haciendo, por fin veo más allá.
Lo primero que me llega es el olor. Hay olores muy desagradables, pero había uno que destacaba por encima de todos, un olor metálico, el característico olor de la sangre. Todo lo que llevo puesto me empieza a pesar, miro mi mano, ahí está, aun goteando, la espada que hasta hacia unos instantes había hecho bailar. La dejo caer deslizándose entre mis dedos
Ni siquiera soy capaz de recordar el color de mi armadura, ahora lo único que puedo ver es el rojo de la sangre. Todavía no soy capaz de comprender si la sangre es solo de mis enemigos o si, por el contrario, es mía.
Miro a mi alrededor, pocos somos los que quedamos en pie, muchos los que yacen sin vida a nuestros pies. Todos se encuentran tan desorientados como yo, la ignorancia que precede a la masacre.
Tengo que reordenar mis pensamientos, no recuerdo porque estoy aquí. No recuerdo todo lo que he hecho. No soy capaz de recordar a todos los soldados enemigos a los que he matado, la batalla se había convertido en un caos, no éramos dos bandos luchando juntos, cada uno debía salvar su vida.
Miro el cadáver que tengo a mis pies, el último soldado al que he matado. No debe ser mayor que yo, probablemente también se pasase toda su vida trabajando en el campo hasta que llegó el señor de turno para obligarle a luchar. Por qué ni lo sabemos ni nos importa. No podemos decirles que no, se supone que somos sus siervos, y ellos nuestros señores, si nos negamos a obedecer sus órdenes lo mejor que nos puede pasar es que nos echen de nuestras tierras, las tierras que llevamos trabajando desde hacía generaciones.
Es curiosa la vida, para poder vivir donde llevamos viviendo desde hacía siglos, debemos enfrenarnos a la muerte. Debemos luchar por unos intereses que desconocemos para unos señores que permanecen lejos del combate y que se quedaran con el beneficio de nuestra muerte.
No tengo más tiempo que perder pensando, sera mejor que recoja la espada, probablemente pronto tenga que volver a utilizarla. Los señores nunca se cansan de mandar a sus siervos a la muerte.


José Carlos Ortega Díez (@Orteguilla25 @EscritorOrtega)

jueves, 5 de mayo de 2016

Simplemente, Yo

No hace ni una semana que, hablando con Galindo, le decía que no publicaría nada en el blog hasta que terminasen los exámenes, y no, no han terminado los exámenes, ni han empezado. Pero aun así aquí estoy, publicando una cosa nueva. El caso es que he visto un video que me ha hecho cambiar de opinión. Al autor del vídeo probablemente lo conozcáis, se llama Lytos, y es un youtuber/rapero que cada vez que sube un vídeo nuevo consigue que me ponga a pensar. El último vídeo que ha subido me ha hecho pensar mucho, porque no podía llegar en mejor momento, el nombre del vídeo es “Déjame hablar contigo” y, cuando leáis la letra, tal vez comprendáis porque me ha hecho pensar tanto.
Este es el link, no dudéis en visitarlo, merece mucho la pena: "Déjame Hablar Contigo"  y la letra dice así:

Malditos sentimientos… ¡Quien los comprendiera!
Son como un cuadro abstracto
Que no puede entenderlo cualquiera
Muchos dicen saber quién soy tan solo con verme
Y yo llevo toda una vida intentando conocerme
Ya desde niño sentía las cosas intensamente
Me enamore inocentemente y llore tantas veces
Arriesgué mi vida por amigos y por gente
Que hace años que no veo por estupideces
He roto promesas que para mí eran importantes
Porque dejé de sentir las cosas igual que antes
Como pude querer tanto… y herir a esa persona
A veces me siento un idiota porque el corazón no razona
Siento cambios bruscos, ahora hace sol y ahora llueve
Y eso que dice que la regla es “cosa de mujeres”
Mi estómago parece una montaña rusa,
Sentimientos que se cruzan y crean una realidad difusa
Y aunque suene a excusa… soy humano
Hoy me quedo con lo bueno y aunque duela,
Pues aprendo de lo malo
Hermanos que me traicionaron por una noche de placer,
Cicatrices que me recuerdan como no quiero ser
Creí conocerme pero fue un error,
A veces la lógica es muy cómica y tiene una idea mejor
Aunque crees que tú de esa agua nunca jamás beberás
Te despertaras un dia y querrás volver hacia atrás
Dar lo bueno por hecho y ofuscarme con lo negativo
Llegue a tocar techo a pesar de estar hundido
Y es que el pesimismo es adictivo, siempre es el mismo castigo,
Es solo un espejismo amigo,
Déjame que hable contigo…
Sé que lloraste bajo la ducha
Y que cuando se habla uno a sí mismo, nunca se escucha
Que tú siempre has estado cuando te han necesitado
Pero te has ahogado solo cuando has pasado un mal trago
Es en esos momentos
En los que descubres a los verdaderos amigos
Que en realidad valen la pena
Y aunque hierva por dentro…
En esas situaciones acabas poniendo un muro
Y tu corazón se congela
Y compungido lo lance y se rompió en tanto pedazos
Que no fue posible recogerlos ni con mil abrazos
Creí que lo correcto era nadar con la corriente
Pero en su defecto aprendí como hacerle frente
Pero no siempre fui auto-suficiente
La opinión de la gente a mí me hundía y me hacía sentir diferente
Y cuanto menos me importaba, más libre me sentía
Y mi mente volaba al convertirlo todo en poesía
Hubo un click en el que cambio toda mi perspectiva
Decidí dejar de creerme mis propias mentiras
Entonces me mire al espejo, me grité ¡DESPIERTA!
Nadie va a venir a tocar a tu puerta.

Por favor, desde aquí que no lea quien no quiera saber de verdad porque me ha llegado tanto esta letra.
Es curioso, este post no va a ser para conseguir visitas, va a ser para dejarme llevar, no voy a hacer publicidad más allá de las personas a las que creo que de verdad les importará. Por una vez no voy a escribir pensando en vosotros, voy a escribir pensando en mí, voy a intentar ser todo lo sincero posible.
Que gran verdad cuando dice que los sentimientos son incomprensibles, un cuadro abstracto como él dice, y yo, para mi propia sorpresa, con solo 21 años hace tiempo que decidí dejar de intentar comprenderlos. Decidí que lo mejor era vivir los sentimientos, pero a la vez cree una jaula que no dejaba volar libre a mi corazón, una jaula que me aprisiona, que me impide mostrar mis sentimientos por miedo a que me hagan daño.
Es curioso cómo, con solo 21 años, la gente cree que te conoce, que sabe cómo eres, lo rápido que te juzgan y prejuzgan sin intentar conocernos. Yo siempre he dicho que soy una persona con mil caras, todas ellas verdaderas, pero no suelo mostrarlas todas a una sola persona, porque nadie se molesta en intentar conocerlas todas. Hay incluso algunas que yo no conozco, y a medida que conozco me dan miedo. Pero la vida es un camino lleno de recodos que debemos recorrer para poder conocernos.
Mucha gente me ve como una persona “rara” porque intento no mostrar mis sentimientos, pero siento las cosas como Lytos, muy intensamente, pero mi coraza me impide mostrarlas, porque no he encontrado mucha gente que merezca la pena. Y cuando la encuentro mi subconsciente busca boicotearlo todo, porque creo que no me lo merezco. Aunque eso me esté haciendo más daño a mí que a ella. Y es que muchas veces el corazón no razona.
Llevo toda mi vida sintiendo esos cambios bruscos, esos sentimientos que se cruzan, y soy humano, no lo niego. Soy una persona que, por diversos motivos que no son excusa, tengo la mayor parte del tiempo una visión negativa, y cuando se me juntan varios problemas, aunque sepa que solo con pensarlos encontrare la solución, me derrumbo y necesito a alguien que me ayude. No en vano soy humano.
Me cuesta mucho quedarme con lo bueno y aprender de lo malo. Las cicatrices que plagan mi alma me muestran el cómo no quiero ser, pero como sigo siendo porque soy incapaz de cambiar yo solo. Y si, también creí conocerme pero no es verdad.
Tantas veces he querido volver a atrás, cambiar palabras, cambiar hechos, hacer cosas que nunca hice. Pero aun así, sigo quitándole importancia a lo bueno y me ofusco en lo negativo. Y es curioso esto porque, ahora que este blog está teniendo un “éxito” mayor al que suele tener, no puedo dejar de estar hundido en ocasiones. Y es que el pesimismo es muy adictivo.
He llorado mucho, bajo la ducha, en mi rincón de la cama, enfrente del ordenador, sujetando el móvil. Siempre en sitios donde nadie me pueda ver, pero, eso sí, siempre reconozco cuando he llorado, porque para mí llorar no me hace sentirme débil, me hace saber que sigo siendo humano. Doy muy buenos consejos, pero no soy capaz de aplicármelos a mí mismo.
Siempre, independientemente de cómo este, cuando alguien me ha dicho que estaba mal me he preocupado por esa persona, y lo digo de verdad, incluso con una persona que estaba cabreado. Y yo, que me cuesta abrirme y reconocer que estoy mal, me solía encontrar solo las pocas veces que lo hacía. Y si, digo solía, porque hace unos años conocí a una persona maravillosa, a la que traigo por la calle de la amargura, pero aun así, pese a todo, pese a los kilómetros, mi Enci siempre está conmigo, porque verdaderamente vale la pena, haciendo que resquebraje mí muro. Y hace relativamente poco conocí a otra persona que también me ayudaba, pero las cosas no van ahora mismo como deberían. Ellas han intentado reconstruir los pedazos de mi corazón congelado, solo que no pueden recogerlos con sus abrazos por la distancia, y por eso mi corazón se quedó a medio reconstruir.
Durante mucho tiempo me he limitado a nadar con la corriente, a hacer solo las cosas que la sociedad consideraba normales. Si hasta mantuve en secreto que estaba escribiendo un libro hasta que lo termine, y ahora, con el libro ya terminado, no hago más que ponerme la zancadilla porque no me atrevo a intentar publicarlo, no me atrevo a recibir los rechazos, porque no sé cómo reaccionaría.
Yo no soy auto-suficiente, por más que quiera, por más que lo intente, aunque poco a poco creo que lo iré consiguiendo. La opinión de la gente me sigue importando demasiado para poder serlo, pero, por suerte, cada vez hay menos opiniones que me importen, y dejo que me afecten solo las que de verdad me ayudaran, sean buenas o malas.
Me queda un larguísimo camino para recorrer, quiero llegar a sentirme libre, quiero que mi poesía, la poesía de verdad y no solo la que habéis leído en este blog, me salga en cualquier momento, no solo cuando este hundido. Me queda un largo camino hasta que cambie mi perspectiva, hasta dejar de creerme mis mentiras. Aun espero a que venga alguien a tocar a mi puerta, pero, mientras eso ocurre, intentare siempre tener la ventana abierta y, soñando despierto, abrir mis alas, ignorar al resto del mundo, y vivir como yo quiero. Es un camino difícil, que ahora mismo se me hace imposible pero, Enci, te voy a hacer caso, voy a vivir para mí, y no para los demás.  Me va a costar mucho, pero los caminos empiezan con un primer paso, y hoy, esta noche, reconociendo abiertamente todo esto, yo quiero dar ese paso.


José Carlos Ortega Diez (@Orteguilla25)