sábado, 6 de agosto de 2016

Relato - La amargura de las lágrimas

La vida es muy cruel, aquella pequeña criatura indefensa lo sabía muy bien. No había gozado de la felicidad ni del calor de una familia, tampoco de una hoguera. Se perdió cuando paseaba con su dueña y no sabía volver a casa. Durante 3 días solo recibió una cosa, el rechazo a donde quiera que fuera. Los niños le tiraron piedras; los adultos le golpearon con palos, incluso le dieron patadas si podían; los vagabundos lo ahuyentaban con insultos antes de que pudiera acercarse a la calidez del fuego. Las calles estaban nevadas, el frío le calaba hasta los huesos. No tenía ningún sitio donde guarecerse de la nieve, no podía escapar de la gélida garra del invierno.
Hacía días que no probaba bocado. Ni siquiera la basura estaba a su alcance, los perros callejeros le enseñaban los colmillos cada vez que intentaba acercarse. Estaba famélico, el hambre había hecho estragos en su pequeño cuerpo. Las costillas se le marcaban, su pelaje estaba desvaído y sus pequeñas patas apenas podían sostenerle. Ya no tenía fuerzas ni para buscar comida ni para defenderse, solo pudo dar unos pasos más.
Se dejó caer en la nieve, incapaz de dar un paso más, de seguir sufriendo de aquella forma. Le dolía todo el cuerpo, incluso respirar era doloroso. Cerró los ojos, esperando su inminente final. ¿Qué había hecho para merecer aquello? Tras un último suspiro, la vida abandonó su pequeño cuerpo, ya no sufriría más. La nieve comenzó a acumularse sobre el cadáver del cachorro, nadie lo encontraría nunca… o así debería haber sido.
Una niña corría por las calles, frenética, rezando para que no fuera demasiado tarde. La preocupación oscurecía su rostro, sus ojos llorosos luchaban por retener el llanto. Tenía que encontrarlo, necesitaba encontrarlo como fuera. Por suerte o por desgracia en aquella ocasión lo encontró. No tardó mucho en llegar al callejón, corrió desesperada al ver el cuerpo de su querida mascota. Cayó de rodillas y cogió al ya inerte cachorrito. Ya era demasiado tarde, si tan solo hubiese llegado un poco antes…
Le habló con dulzura, lo llamó por su nombre, lo acunó entre sus brazos; pero nada podía hacer que volviera, estaba vació. Las lágrimas cayeron a raudales, la culpa la devoraba por dentro. Había sido culpa suya que se perdiera, debió tener más cuidado.
Sus padres la encontraron instantes después, salieron asustados en su busca al darse cuenta que la pequeña se había ido. La encontraron tirada en el suelo, llorando abrazada al que fue su amigo. No podían hacer nada por animar a su hija, solo dejar que soltase su dolor. El llanto de la niña rompió el silencio de la noche, una dolorosa llamada y adiós al pequeño Buddy.

11 comentarios:

  1. Me recuerda los relatos de Jack London, Encender un fuego, y Comillo blanco. Te recomiendo esas lecturas te van a enriquecer como escritor y son sublimes felicidades. Un abrazo D.S. (radar1992.blogspot.com.ar)

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    1. Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado. Perdona que me demorase en responder. Ya he disfrutado de la lectura de Colmillo Blanco (de hecho quiero leermelo otra vez), apuntare el otro. Muchas gracias pro pasarte, un abrazo :)

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  3. Me ha encantado el relato. Una fuerte, cruel y directa metáfora de la vida humana representada en un animal. La vida para muchos desgraciadamente se reduce a pasar calamidades, hambruna, rechazo... En ciertos momentos se reduce a la muerte y en otras pocas se tiene un feliz final.

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    1. Me alegra que te haya gustado. La verdad es que lo pase un poco mal escribiéndolo, porque me gustan los animales y tengo una perrilla. Se que no es mi Laika el perro del relato, pero aún así no pude evitar sentirme mal. Me gusta el relato pero al mismo tiempo me sentí mal escribiéndolo.

      Por desgracia es tal como dices, Dana. La vida está plagada de tristeza y situaciones injustas, y en este relato el infortunio le toco al pobre perrito.

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  4. Ay, que triste... =( Me ha encantado el relato y la forma que has tenido de contarlo, pero ha dado mucha pena. Desgraciadamente, aunque no sea noticia, cosas así pasan todos los días y es nuestro deber evitarlo. En este caso ha sido un perro perdido, pero cuántos abandonos hay a lo largo del día...
    En definitiva, relatos como este pueden hacer tomar conciencia de la realidad en la que vivimos. Buen trabajo ^^

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    1. Me alegro de que te haya gustado. Tal y como le dije a Dana, me sentí mal escribiéndolo pero al mismo tiempo me gusta el relato. No tenía en mente escribirlo para denunciar situaciones como esa y concienciar a la gente, pero si la gente se conciencia y cuida mejor de sus mascotas por este relato entonces soy feliz :)
      Muchas gracias, seguiré esforzándome igual o más para los siguientes relatos ^^

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  5. Muy, muy emotivo!!! Qué lástima de perro.
    Me quedo por aquí, te he visto en Bloguers, un abrazo!

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    1. ¡Muchas gracias! La verdad es que me gustó como quedo el relato, pero sufrí cuando lo escribí. Me encantan los animales y este es un relato con el que he sufrido como el que más, pero era algo que pedía salir (es lo malo de mi estilo de escritura, son los relatos los que deciden, no yo).
      Muchas gracias por seguirnos, un placer tenerte por aquí :)

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  6. Joo,pobre niña y pobre perrillo :( es triste pero escribes geial :)

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    1. Se que es una historia triste, pero es lo que se me pidió que hiciera. Verás, hace algún tiempo me dijeron que crease un relato que hiciera llorar o al menos que pudiese emocionar, y salió esto.
      Me alegro de que te haya gustado, un placer tenerte por aquí :)

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