domingo, 11 de septiembre de 2016

Poesia- Entre Nubes

Vuela ahora que tienes alas, 
juega entre las nubes, 
entre otras aves,
entre los arboles,
sigue al viento
o ve en su contra
aléjate de los huracanes, 
pero busca las buenas brisas,
que te lleven lejos, 
a lugares llenos de colores,
flores y tranquilidad.

Pero ten cuidado con el sol,
no queremos que quemes tus alas, 
ni que te lastimes con ese goloso sueño,
y dejes atrás todo lo demás. 

¿Realmente vale la pena morir por un sueño
cuando eres feliz con todo lo que te rodea?


Fuente de la imagen: Gabriel Picolo

martes, 6 de septiembre de 2016

Reflexión - No hay nada como la familia

Hola a todos, después de un tiempo vuelvo a dejarme caer por aquí y en esta ocasión vengo para contaros algo que me pasó recientemente, concretamente este pasado fin de semana. Tal como dice el título, hoy vengo a hablaros de la familia y para ello os contaré como fue mi última experiencia con la familia (no al completo), pero sí que estaban la mayoría por parte de madre.
Veréis, a la familia de mi madre le encanta hacer reuniones familiares y cada X años nos da por reunirnos y pasar el día juntos. Pues bien, después de la última reunión hace ya unos 3 años, nos reunimos este fin de semana pasado y estuvimos sábado y domingo en la parcela de mi tío Alonso, el hermano mayor de mi madre. Hicimos de todo: barbacoa, karaoke, buenos días de piscina (con este calor que no falte el agua fresquita), y lo más importante de todo, lo que no puede faltar en nuestras reuniones familiares, mi tío Juanito tocando el acordeón.
Sinceramente, hacía tanto tiempo que no lo pasaba tan bien y si por mi fuera haría reuniones familiares cada año; pero no vengo a contaros en detalle como lo pasé con mi familia. No, el tema de la reflexión es otro: lo importante que es la familia. Siempre he pensado (y de hecho es un valor que mis padres me inculcaron desde pequeño) que la familia está por encima de todo, da igual que uno se lleve mejor o peor con ciertas partes de la familia o que haya diferencias, la familia siempre será la familia y como dice el refrán “como en casa en ningún sitio”. ¿Qué es la familia sino ese hogar que se encuentra en todas partes?
Cada familia es diferente y pueden ser de una forma u otra, pero sin duda hay algo que todas tienen en común: el cariño entre sus miembros, ese instinto de protección que nos lleva a hacer lo que sea por la familia. Así de maravillosa es la familia, capaz de darlo todo sin pensarlo, capaz de hacer que te sientas querido con gestos tan cotidianos como una sonrisa o un saludo. Dicen que el corazón está siempre con tus seres queridos y creo fervientemente esa frase, pues no hay distancia que pueda cortar los lazos familiares ni adversidad capaz de quebrar ese vínculo tan poderoso.
La verdad es que comparado con mis primos soy, por decirlo de alguna manera, la excepción que confirma la regla. Veréis, a la amplia mayoría de mis primos y primas les encanta salir de fiesta, pasarlo bien en cualquier sitio; en cambio yo soy más tranquilo y prefiero disfrutar de un buen libro antes que de una fiesta, hablando pronto y claro “un ratón de biblioteca”. A pesar de que a veces me han dicho que era un poco raro, nunca me sentí diferente de mis primos ni me sentí apartado en absoluto; todo lo contrario, siempre hemos sido una piña y lo hemos pasado bien juntos, incluso compartían mis aficiones aunque a ellos no les interesasen tanto como a mí y prefiriesen hacer otra cosa.
Con mi familia siempre me he sentido como uno más, nunca me han reprochado mis errores ni me han juzgado por ellos, sino que me han ayudado a salir adelante y llegar hasta donde estoy ahora. Como el amor de la familia no hay nada y me lo han demostrado muchas veces, estando juntos en los buenos y malos momentos, porque claro, en la vida no todo es felicidad. Hay risas, alegría, tristeza, desesperación, miedo; y todas las emociones que conforman el ciclo vital, pero cada momento juntos nos une más y eso es lo importante.
Otra cosa que valoró mucho de mi familia es esa alegría innata que nos da a todos nada más vernos, una alegría inmensa que ni el tiempo puede borrar. Puede que nos tiremos semanas, meses, incluso años sin vernos, pero siempre nos alegraremos de volver a estar juntos. Yo siempre he sido muy vergonzoso y eso me ha acarreado más problemas de los que me gusta admitir, pero nunca me sentí nervioso con mi familia (bueno sí, tengo que admitir que fui un niño bastante tímido) y esa paz interior que siento al estar con ellos es cada vez más fuerte con el paso de los años.
¿Qué quiero deciros con todo esto? Lo que quiero transmitiros con estas palabras es simple, pero a veces las cosas más sencillas se ocultan ante nuestros ojos y no las vemos hasta que ya es tarde para hacer algo. No solo quiero abriros mi corazón, compartir con vosotros lo que siento por mi familia y lo que ellos sienten por mí, sino haceros comprender que la familia siempre estará allí, como una tabla salvavidas en mitad de un naufragio, como una casita cálida en mitad de una tormenta. La vida no siempre es fácil, habrá momentos en los que queráis tirar la toalla, en que queráis huir de todo y en la que os sintáis perdidos y asustados; en esos momentos más que en ningún otro es cuando necesitáis a vuestra familia, que os recibiera siempre con los brazos abiertos y os sanará como un bálsamo milagroso.
Amigos míos, nunca, jamás, olvidéis lo importante que es la familia, pues es una de las cosas maravillosas que siempre estará con vosotros y que nunca os abandonará. Espero que os gusten estas palabras de un viajero de la vida, y si han podido sacaros una sonrisa entonces me alegro, pues la vida siempre es mejor con una sonrisa. Esto es todo por esta vez, y ahora, fiel a mi costumbre, os hago una pregunta: ¿qué sentís por vuestra familia? Hasta más ver, queridos lectores y lectoras.

                                    Antonio Galindo López (@antoniogl_94)