jueves, 10 de noviembre de 2016

Reflexión - Tradiciones rota

Sé qué últimamente subo muchas reflexiones, en parte por falta de tiempo debido a los estudios y por otro lado son tantos los temas de los que me gustaría hablar que se me van acumulando. En verdad esta reflexión llega un mes tarde, pero ese no es el caso.
A lo que iba, el tema del que hoy quiero hablaros son las tradiciones. Si, habéis leído bien, tradiciones. Veréis, resulta que en el último fin de semana de Septiembre (a veces deseas que llegue y otras no tanto) se celebra una de las tantas tradiciones de mi pueblo: la romería de Zocueca. En que consiste os preguntaréis, la verdad es que es bastante simple: la virgen de Zocueca marcha a la cabeza en procesión hasta Zocueca, seguida por una comitiva de gente y detrás de esta una serie de carrozas tiradas por coches.
Lo cierto es que nunca me he sentido especialmente ilusionado con esta festividad, recuerdo que cuando era pequeño si tenía ganas de que llegara pero hoy día depende del año, a veces es una liberación y otras un contratiempo; aun así siempre me lo paso bien todos los años. Este año nada auguraba que la romería fuese a ser diferente, salimos a las siete de la mañana y fuimos en procesión desde esa hora hasta las once, casi doce de la mañana. La sorpresa, así como el motivo de esta reflexión, viene ahora.
Siguiendo una vieja ley, las carrozas tenían un espacio reservado  para poder pasar el día y aparcar sin problemas; pues bien, este año alguien decidió pasarse esa vieja costumbre por el arco del triunfo y fastidiarnos el día, tanto a nosotros como a todos aquellos que llevaron carroza. Nada más llegar, nos metieron a todos en la entrada del descampado, cercándonos con vallas y dejándonos encerrados en un espacio angosto y a disgusto. Esto no solo fue una falta de respeto y consideración para aquellos que andamos desde el amanecer con las carrozas, sino que además fue, simple y llanamente, la forma más rápida de arruinar una tradición con la que me crie.
No es ningún secreto que en los tiempos que corren cada vez se respetan menos las tradiciones, de hecho ya algunas no se hacen porque a alguien se le ocurrió que ya era hora de pasar página. Ahora me pregunto, ¿quién se creen esas personas para acabar con una parte de la vida del pueblo? ¿Con qué derecho se atreven a dilapidar tradiciones con tantos años de historia? Eso es como si yo ahora de golpe y porrazo decido que hay que erradicar la romería del Rocío porque sí, porque me apetece (ya sé que es un ejemplo similar al de la romería de Zocueca, pero no se me ocurre otro en este momento), que a mí no me guste no significa que tenga que desaparecer, por algo existen la diversidad de opinión (cosa que se agradece y bastante, el mundo sería muy aburrido si todo el mundo pensase igual).
Si de algo me he dado cuenta durante todos estos años es que cada vez hay más cambio y en su mayoría para peor, y esto que os cuento solo es una de tantas cosas negativas. Por desgracia mi opinión no cambia nada, una sola persona no puede hacer nada por sí sola pero al menos contándoos esto me quedó más tranquilo.
Para terminar me gustaría saber vuestra opinión respecto a este tema, ¿conocéis alguna tradición que no queráis perder? Espero poder escribir pronto, ¡hasta la próxima!

                                       Antonio Galindo López (@antoniogl_94)

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